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Lima, la capital ruidosa

Nos encontramos en nuestra querida y estimada Lima, deliciosa, bonita, agradable pero con perturbables molestos sonidos donde de forma habitual nos revientan los oídos a todas horas; nos referimos, como no, a los voceros de esos microbuses, a las bocinas de los automóviles donde no paran de sonar por cualquier excusa, a los taxistas que van tocando el «pito» para que se les identifique más rapidamente, a los que pretenden adelantar con o sin razón con sus cláxones, a los que meten la música a todo volumen en los servicios públicos (imaginamos que el objetivo es para que todo el mundo se de cuenta cuando llegan), a quienes ante cualquier cruce tocan los cláxones avisando que han de pasar ellos (da igual tengan preferencia o no), a las sirenas o alarmas de automóviles uno más chillón que el otro y que se activan casi sólo con mirarlos, a la mismísima policía cuando conectan las sirenas sin razón alguna sólo para que se sepa que hacen las rondas, a los servicios de sanidad que también las meten pese a que vayan vacíos, etc., etc.

Creemos que la Municipalidad de Lima debería de tomar cartas sobre esta tema de una vez por todas pues no es tan dificil poner orden y convertirnos en una ciudad tranquila donde se aprecie una vida relajada con mayor calidad, y no valorarnos en quien más fuerte tenga el pito mande sobre los demás.

No querramos ser la capital del «PITO PITO».

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